Friday, 12 December 2014

MOMENTOS SERIÉFILOS DEL 2014

Contiene spoilers en su totalidad

El 2014 ha sido un estupendo año en el panorama seriéfilo que ha deparado momentos inolvidables que nos han puesto los pelos de punta, tanto en series ya conocidas y queridas, como en nuevas series que nos han impresionado y entusiasmado. Las series de televisión han alcanzado su época dorada, como lo hizo el cine en la década de los 40-50, y ha atrapado a los cinéfilos como nosotros, desilusionados ante la cartelera actual, que teníamos el único aliciente de descubrir y revisitar las maravillas de los clásicos del cine del siglo pasado. Hace un año, hablábamos del triste final de Dexter, la muerte de Brody y la apoteosis de Walter White en el final de nuestra añorada “Breaking Bad” como unas de las escenas más llamativas del 2013. Faltarán muchos, pero mis elegidos para este año son:

11. La boda del año (“Sherlock”): aunque para mi gusto, la tercera temporada de Sherlock no ha alcanzado las magistrales cotas de la segunda, ha mantenido el nivel sobresaliente, apostando por la relación entre los dos protagonistas como principal baza. El momento más desternillante ha sido el de la boda de Watson con el discurso como padrino de Sherlock


10. La muerte de un grande (“Boardwalk Emire”): Nucky Thompson nos ha acompañado a lo largo de cinco temporadas instalándose en nuestros corazones. Reconozco que las dos últimas no ha mantenido el nivel mayúsculo de las tres primeras (sobre todo esa tercera con el gran Gyp Rossetti a la cabeza), pero hay que alabar la apuesta por la calidad de esta monumental serie. El momento estelar de esta final season no podía ser otro que la muerte de su protagonista en el paseo marítimo de Altantic City.

9. Menage a trois en la Casa Blanca (“House of Cards”): no pensaba que me podría llegar a gustar una serie en la que todos los personajes son despreciables y mezquinos, y no soporto cuando Kevin Spacey habla a la cámara, pero la segunda temporada de esta magnífica serie ha sido brillante. Pensaba que el momento más impactante de la temporada era el “empujoncito” a Zoe en el metro, pero el trío sexual entre la pareja de protagonistas y su guardaespaldas lo superó con creces.

8. Más chutes no (“The Knick”): como ya comentamos en un post anterior, ha sido una de las sorpresas del año, y estoy impaciente acerca de los caminos que emprenderá la segunda temporada, aunque el que siga al frente Soderberg es una garantía. La espiral autodestructiva del impresionante Clive Owen culminó en el terrorífico plano final del antídoto contra sus problemas de drogodependencia.

7. La noche de Walpurgis (“Hannibal”): la segunda temporada de esta barroca serie para gourmets ha apostado a todo o nada y ha reventado la banca. Lo de Mads Mikkelsen y su Hannibal es impresionante, y su tour de force al final del último capítulo de la temporada nos dejó sin aliento. Esperaremos impacientemente su nueva temporada, en la que al parecer completarán la terrorífica historia narrada en “El dragón rojo”. Imprescindible.


6. Brody no vuelvas (“Homeland”): rectificar es de sabios, y en Homeland han tomado nota. Tras agotar hasta la extenuación la historia de Brody y su “admirada” primogénita Dana, la serie ha acertado al volver a contar lo que mejor sabe hacer y que nos tiene durante cada capítulo con el alma en vilo. Aunque la historia del trastorno bipolar de Carrie ya está un poco sobada, la historia del secuestro de Saul y el ataque a la embajada han devuelto a la serie al lugar que le corresponde. A pesar de todo la aparición por sorpresa de Brody en uno de los capítulos ha sido el momento más impactante, sobre todo para recordarnos que no le echamos de menos ni falta que hace.


5. El fin de Terminus (“Walking Dead”): la última mid season de la serie de AMC ha arrancado con unos episodios espectaculares, de los mejores hasta la fecha, aunque en para mi gusto la historia ha decaído un poco paulatinamente, supongo que para tomar carrerilla. El primer capítulo con el ataque a Terminus y la evasión de nuestros protagonistas fue insuperable.


4. El rey ha muerto (“Juego de Tronos”): manteniendo la calidad habitual en la majestuosa y ambiciosa serie de HBO, la cuarta temporada nos ha deparado momentos estelares, como la magnífica batalla en El Muro, y sobre todo los duelos entre Oberyn vs Sir Gregor y Brienne vs el Perro. Sin embargo me quedo con la deliciosa muerte del infame Joffrey Baratheon como lo mejor del año.

3. Estamos de luto (“The Good Wife”): la quinta temporada de la serie de abogados ha sido impresionante, con un ritmo narrativo y una realización insuperable. La muerte de uno de sus pilares principales, no ha debilitado la trama, y en su nueva temporada mantiene el sobresaliente, aunque los problemas de Cary Agos con la justicia creo que ya han dado todo lo que tenían que ofrecer.



2. Lester, ¿es esto lo que quieres? (“Fargo”): lo de hacer una serie titulada como una de las mejores muestras de cine negro de las últimas décadas no pintaba nada bien, pero para mi gusto ha sido la mejor y más sorprendente serie del año. Lo de Billy Bob Thorton como el asesino Lorne Malvo ha sido inigualable, y cualquiera de sus apariciones podría aparecer en este ranking, aunque me quedo con la escena del ascensor y su “Lester, is this what you want?”.

1. Seis minutos inolvidables (“True Detective”): hasta la aparición de Fargo era mi favorita del año. HBO apostó por esta dura historia en la línea de “Seven” que destaca por su factura técnica y calidad en la interpretación. Matthew Mcconaughey ganó su óscar más por su magistral interpretación del policía sureño, que por su rol de enfermo de VIH. El plano secuencia del cuarto episodio es para mí el mejor momento del año. Seis minutos arrolladores de precisión técnica al servicio de una historia impecable, que nos dejaron sin aliento. Esperemos que el 2015 nos haga disfrutar tanto o más que éste.


Monday, 1 December 2014

Y a mi que me gusta Hell on Wheels...

Ahora que ha acabado la 4º temporada y que se ha anunciado la 5º y última  para el año que viene, es el momento de hablar de una de esas series que pasan un poco de puntillas entre la parrilla televisiva.

Y decir que “Hell on wheels” me gusta bastante sé que es un poco ir contracorriente, porque no es una serie de masas, tiene una audiencia bajísima y no tiene nominaciones a los Emmy. Además hay que pelearla bastante: primero porque las 2 primeras temporadas (donde se cuecen las renovaciones) no tienen el nivel de las posteriores y porque es una serie donde la suciedad, la crueldad y la rapiña salen casi siempre victoriosas. La salida de sus creadores a mitad de la serie y el estar en una cadena con monstruos como “The walking dead”, tampoco han ayudado demasiado. Aun así AMC ha confiado en ella hasta el final.




Y a mí me tiene enganchado, más si cabe esta última temporada, un temporadón con dos momentos más que relevante para los seguidores de la serie, coincidiendo con la salida de dos de los protagonistas. Tras cuatro temporadas, con personajes más que cuajados, incorporaciones estupendas y guiones cada vez menos anárquicos y más trabajados, da la sensación de un salto de calidad infinito.

Para quien lo desconozca, la serie toma como excusa la trepidante obra de ingeniería en pos de unificar la primera línea férrea del país que se mantuvo en los recién creados EEUU entre la Unión Pacific y la Central Pacific. Sin embargo y lamentablemente el argumento de la serie flojea un poco dándose la libertad de convertir algo que fue un trabajo casi conjunto de unificación en una lucha por llegar al Pacífico.


















Paradójicamente, las primeras dos temporadas eran mucho más fieles a la realidad, mostrando a Thomas C. Durant, un antiguo sureño enriquecido con la esclavitud y el algodón, como empresario manipulador y sin corazón que emprende la carrera a través de EEUU con la UP, más para beneficiarse a través de contratos privados con su empresa fantasma Credit mobilier que para abrir el oeste a la supuesta civilización del este. Estos hechos son completamente verídicos, pero tal vez las dos temporadas flojeaban precisamente en desmenuzar esta historia de estafas y beneficios sin mucho tirón. En la serie a Durant lo interpreta decentemente Colm Meaney, actor irlandés que hemos visto de secundario en cientos de películas.


Quien viera el final de la 2º temporada, con la muerte o desaparición de varios de los protagonistas, imaginaría con razón que la serie no sería renovada. Y aun así lo fue. No solo eso, sino que mejoró en casi todos los sentidos, tal vez por una desconocida contención de su protagonista, el casi desconocido y otrora hierático Anson Mount como Cullen Bohannon, antiguo militar sureño, esclavista, buscavidas y vengador. Su actuación en la 4º temporada, salvando mis reticencias ha mejorado sustancialmente.



También detrás de la mejoría general está apertura de nuevas tramas, como la del conflicto con las comunidades mormonas de Utah o la creación y perversión de la ciudad de Cheyenne, centro neurálgico de la última temporada. Ahí entra en juego el personaje de Jake Weber como John Allen Campbell, primer gobernador de Wyoming, que da mucho empaque y credibilidad a la serie a falta de auténticos buenos villanos, una vez “el sueco” (Christopher Heyerdahl, True Blood)  pasa a un segundo plano.

A todo ello se le une una fotografía realmente estupenda, y una atractiva puesta en escena que nos permite vislumbrar lo que fue una época concreta de la historia de EEUU, repleta de dureza, ambición e injusticia, con la abolición de la esclavitud recién estrenada y los problemas entre el norte y sur del país aun floreciendo a cada paso.  Solo por eso, valdría la pena ver la serie.

He leído a algunos que dicen que está bien pero no es “Deadwood”.  Pero sinceramente ¿Cuántas series sois capaces de enumerar que se puedan comparar con ella? A mí me salen apenas un puñado.




Monday, 17 November 2014

Brody is back... o no

Me gusta ver series de camino al trabajo, porque me abstraigo y olvido durante una hora el tedio del trayecto, la jornada que queda por delante o el cabron del compañero de viaje de turno que ocupa parte de mi sitio. Empece con ganas el ultimo capitulo de la cuarta temporada de Homeland, titulado "Redux", esperando que Carrie y su equipo instalado en la embajada en Pakistan dejaran de cometer errores garrafales y empezaran a tomar las riendas de la investigacion de la muerte de Sandy Bachman (interpretado por Corey Stoll, mas conocido por su papel de democrata en House of Cards). 





Hasta ahora pensaba que en esta temporada los escritores habian sabido retomar el interes en la serie, y hacernos olvidar de Brody, todo su prole, su desercion al enemigo y su relacion con Carrie, abrazando la idea de un thriller de espionaje y contraespionaje alejado del territorio estadounidense. Desde luego que deshacerse de la familia Brody, y sobre todo de la pesada y ñoña Lana Brody, estaba bien arriba en la lista de errores a no volver a cometer en el futuro.

Al principio me dieron ganas de tirarle el movil al de al lado, luego el sentimiento paso a ataque de risa sin sentido (con alguna mirada de desprecio por parte de otros viajeros) y finalmente empeze a pensar que realmente estaba pasando, que Brody estaba realmente vivo.





Afortunadamente, Carrie solo estaba teniendo uno de sus episodios con alucinaciones. El presunto Brody no es otro que el moreno agente de la ISI pakistani, que por su increible parecido con el primero, supo engañar a Carrie y hacerse pasar por el... Pero la reaparicion de Brody me ha hecho cuestionar la serie de nuevo, y la falta de ideas por parte de los productores y escritores por cambiar de tema y darle otro aire al show. 






Vuelven a los mismos temas recurrentes que nos han llegado a aburrir en temporadas pasadas: La bipolaridad de Carrie que casi no se menciono en la temporada pasada, los terroristas nobles a la vez que despiadados que tratan de combatir a occidente con planes maestros, los agentes de la CIA que sufren personalmente sus actos en combate...


Lo unico que por ahora se salva de esta temporada es el papel cada vez mas importante de Quinn (Rupert Friend), Black Ops de la CIA que toma la decision de no atacar al principal enemigo terrorista, Haqqani, por salvar a secuestrado Saul (Mandy Patinkin). Por otro lado, tiene gracia que Carrie fuera la unica que quisiera fulminar a Saul y luego, horas mas tarde, presionara al equipo de Navy Seals para que lo rescatara en medio de las montañas afganas rodeados de terroristas.

Veremos a ver como transcurre la trama, pero me temo que veremos mas de lo mismo, quiza con algun actor principal dejandonos dramaticamente al final de la temporada.


Monday, 3 November 2014

Lo que la BBC sabe hacer tan bién

Nuestro hombre en UK, en nuestro 1ª encuentro de socios de “Breaking Men”, nos estuvo explicando cuanto se pagaba y cómo funcionaba a grandes rasgos la BBC. Nada de lo que me decía me valía para explicar la cantidad ingente de talento que desborda sus series. Debe ser que tienen un concepto mucho más elevado de la “televisión espectáculo” que en nuestro país, y sobre todo que creen que hacer productos de calidad es la mejor inversión para conseguir un éxito de audiencia. Y por supuesto, debemos reconocer que el talento delante y detrás de las cámaras no es comparable. Si acaso algunas cadenas por cable en USA pueden dar lo mismo.

Hoy, mientras veo el tráiler de la 2º temporada de “the fall” (BBC) y teniendo pendiente ver “the honorable woman” (BBC, también), una miniserie con críticas estupendas en colaboración con Sundance TV, quería hablar de otras pequeñas perlas que nos va dejando la cadena.

Solo por ser la que está en la actualidad “on air”, Peaky blinders debe ser la primera. El año pasado la coloqué entre las mejores miniseries de 2013. Debo reconocer que con ciertas reticencias. La música estridente de tambores y guitarreo en una serie ambientada hace 100 años, sonaba un poco artificial. Además se recreaban excesiva e innecesariamente en escenas a cámara lenta que hacían perder el interés por la acción y resultaban redundantes. Pues bien, gran parte de los defectos han sido subsanados con creces en la 2º temporada

El protagonismo total y absoluto de Cillian Murphy como Tommy Shelby, ha estabilizado la serie al focalizarla en los esfuerzos de medrar de la familia, con su asalto desde Birmingham a Londres, y las peleas territoriales con Judíos e Italianos. Promete un final de temporada apasionante y explosivo, donde deberá, como otros antes, decidir entre seguir con sus negocios ilícitos o salirse de ellos.



El eliminar tramas secundarias poco interesantes, como la de la hermana de Tommy, liada con un anarquista con el que huye y que desaparece en la 2º temporada da más ritmo a la temporada. Sam Neil se vuelve más secundario y sus actualices están más medidas y contenidas, lo que beneficia también al personaje.

En definitiva, una serie que ha sabido crecer y mejorar un año después, y que la hace miuy atractiva al espectador

Una miniserie de la BBC que me dejó maravillado hace un par de meses fue “Happy Valley”, un thriller espectacular sobre un secuestro que sale mal y que saca las fauces de una especie de serial killer. Un cruce del destino hace que la sargento de policía que investiga el caso sea la madre de una anterior víctima y que uno de los implicados sea el asesino de aquella. Es una serie muy del tipo británico, donde la ambición y la angustia llevan a tomar una serie de decisiones para dejar paso al arrepentimiento y la culpa, de la que se libran los personajes dando una patada adelante para continuar con el circulo vicioso.














Más que meritoria es la actuación de  Sarah Lancashire (“Last Tango in Halifax” también de la BBC) como la Sargento  Catherine Cawood a la que tendremos el gusto de volver a ver ya que la serie ha sido renovada para una nueva temporada. Esperemos que como esta, sea tan intrigante, acongojante y apasionante


Y para acabar con la BBC, quiero mencionar una miniserie histórica que me gustó muchísimo: “Our World War”. Sin llegar al virtuosismo descarnado de “hijos del tercer Reich”, la estupenda miniserie alemana de la pasada temporada y que se pudo ver en España en canal+, es un estupendo reflejo en 3 capítulos de la 1ª guerra mundial, extrapolable incluso a cualquier guerra.




A partir de las cartas de diferentes soldados que participaron en la contienda en tres momentos y tres regimientos diferentes (el primer capítulo en las primeras escaramuzas, el 2º sobre la batalla de Somme y la tercera en un tanque en los albores del fin de la guerra), se desarrolla una serie narrativa que podría perfectamente ser un documental. Perfectamente ambientado y con una gran carga emocional, trata temas tan vibrantes como la lealtad inquebrantable, el miedo incontrolable, la traición…pero sobre todo el animal e inalienable instinto de supervivencia.

Es una serie más que recomendable para los amantes de la historia y de las series bélicas que no desmerece en nada, tanto por las actuaciones como por la ambientación.

Y para acabar, y solo por comparar, me gustaría dedicar un párrafo a “Houdini”. La miniserie, o película televisiva, o como se quiera llamar, tenía todo los alicientes para ser interesante: Adrien Brody, un presupuesto casi ilimitado, acceso a tecnología digital de primera…y sin embargo fue incapaz de sacarme el menor sentimiento, dando la impresión de  querer ocultar su mediocridad en efectos especiales y música de sintetizador. Narra, obviamente,  la historia del mítico mago, pero no deja ninguna huella ni sorprende al espectador a parte de un puñado de trucos bien realizados.




Sí, es espectacular, por supuesto, y sí, resulta entretenida a ratos. Pero Brody no consigue dar con la tecla del papel (a pesar del acento americano-Húngaro arrastrado) y trasluce una ficción con ínfulas de superproducción que no pasa de ser simplemente vulgar






Tuesday, 21 October 2014

The Knick es droga dura

Al trabajar dentro del ámbito de la medicina he mantenido una relación amor-odio con las series que se adentraban dentro de este maravilloso mundo, pues en la mayoría de los casos son poco creíbles, cayendo en la inverosimilitud y en los tópicos con mucha frecuencia. Así me acercaba a ellas con interés, pero a los pocos capítulos la decepción aparecía, con series como “Anatomía de Grey”, “Hospital Central” o la exitosa y reiterativa “House”, que sólo se sostenía por su protagonista principal, pues todos los episodios eran similares: a) presentación del caso, b) error en un primer diagnóstico/tratamiento, c) se salva la vida del enfermo, d) el Dr. House encuentra la peregrina solución que salva al paciente.


Esta dinámica sólo ha sido interrumpida por las primeras temporadas de la serie “Urgencias”, con buenas historias y cierta verosimilitud en la mayoría de los casos y unos grandes personajes que sostenían la serie. George Clooney despegó en sus cinco temporadas encarnando a Doug Ross, así como Julianna Margoulies (The Good Wife) como la enfermera Hathaway, y me encantaba el gran Willian H Macy (Fargo, Shameless) como el Dr. Morgenstem. La serie tuvo gran calidad durante las tres primeras temporadas, y a partir de la quinta empezaron a abandonar el barco los actores principales, cayendo en la rutina, la reiteración y la desidia, aunque la cosa llegó a estirarse durante 15 temporadas y la friolera de 331 capítulos.


Por todo ello al oír que mi admirado pero irregular Steven Soderbergh (tras declarar que abandonaba la dirección), se disponía a realizar en su totalidad una serie acerca de un hospital neoyorkino a principios de siglo, me sentí inmediatamente atraído, pero temeroso de llevarme una nueva decepción. El prolífico director, cuenta con algún patinazo que otro, pero también ha realizado maravillas de la talla de “Traffic”, y últimamente se había adentrado bastante en los temas médicos con sus interesantes películas “Contagio” y “Efectos secundarios”. A pesar de su irregular trayectoria, se ha caracterizado siempre por un estilo característico, gran cuidado de la fotografía y presencia de grandes actores en todos sus trabajos (por menores que sean sus papeles), que se nota que trabajando con él disfrutan y se implican al máximo.


“The Knick” se centra con precisión quirúrgica en el trabajo de un pionero Hospital de Nueva York en el año 1900, donde sus visionarios trabajadores diseñan la medicina moderna a base de ensayo y error. El personaje principal es el del Cirujano Jefe Doctor John Thackery, pragmático, apasionado, atormentado, que consigue frustrar sus demonios a base de cocaína intravenosa y sesiones intensas en el fumadero de opio al que acude religiosamente tras salir del trabajo. La trama se basa en el trabajo hospitalario, pero poco a poco vamos conociendo cosas de los diferentes personajes, los cirujanos, la administradora del Hospital y su familia, el ambulanciero, el tesorero… que van enriqueciendo el conjunto. El ritmo es constante, no decae en ningún momento, ni entra en sentimentalismos baratos, con escenas de intervenciones quirúrgicas perfectamente descritas que te hacen contener la respiración. Observamos apasionantes descubrimientos, fracasos, epidemias, lo mejor y lo peor que pueden llegar a realizar los seres humanos, entendiendo perfectamente cómo de dura era la vida en esos años de transición previos a la primera guerra mundial.


Ni que decir tiene que la realización es impecable. Soderbergh dirige todos los capítulos con maestría, impecable fotografía y maravillosa recreación del Nueva York de principios de siglo. La música electrónica del gran Cliff Martinez, (que ya me había llamado la atención realizando la maravillosa banda sonora de la genial “Drive”) puede chirriar un poco en un primer momento, pero progresivamente dota a la serie de un ritmo muy adecuado y atractivo. La serie antes de emitirse fue renovada por una segunda temporada, lo cual demuestra la apuesta por la calidad (sin importar la audiencia), que prima en otras productoras y países. The Knick está realizada por Cinemax, propiedad de HBO, que ya nos había sorprendido en los últimos años con “Banshee”.


El reparto está a la altura, destacando por encima de todos a Clive Owen como el Dr. Thackery, logrando la que probablemente sea hasta la fecha su mejor creación y que con seguridad le otorgará premios en el futuro más reciente. Owen se transmuta en Thackery, y su poderosa voz transmite todo lo que le ocurre a este fantástico personaje, que anda por el filo de una navaja en todo momento, temiendo todos que se pueda derrumbar de manera irreversible.  



En el resto del reparto destacan también Andre Holland como el inteligente y tenaz Dr. Algernon Edwards, que lucha contra la segregación racial a la que se ve sometido, Eve Hewson (hija del músico Bono de U2) como la enfermera Lucy Elkins, Michael Angarano como el  Dr. Bertram "Bertie" Chickering, gran persona y admirador de Thack,  y me encantan las breves pero intensas apariciones y flashbacks de Matt Frewer como el Dr. J. M. Christiansen, mentor de Thackery.







En definitiva, The Knick es un entretenimiento de primer orden, que aborda los albores de la medicina moderna como si de un documental se tratase, apasionando tanto a los interesados en ella, como a los que prefieran pasar un buen rato.