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Friday, 16 May 2014

The blacklist...en la lista negra

No puedo decir que “The Blacklist” sea una basura sobrevalorada (aunque a veces lo piense), sobre todo porque me he tragado los 22 capítulos de su recién acabada 1º temporada. Pero lo que tampoco tengo nada claro es que vaya a darle una segunda oportunidad (a pesar de su bestial éxito de audiencias). Imagino que dependerá de la saturación de series que tenga cuando empiece de nuevo. Pero tiene muchas probabilidades de acabar en el mismo lugar que “The following”


“The blacklist” es un producto de entretenimiento muy del estilo americano: protagonistas guapos, acción soft, mezclas de tramas profesional-personal, y guiones no muy elaborados con una sucesión infinita de casos a resolver que finalizan cada semana. El resultado es un producto sin dolor, sin drama, sin sangre, sin sexo…sin alma

Uno de los problemas desde mi punto de vista es la excesiva longitud de la temporada. 22 capítulos de serie, son demasiados: Primero porque el desarrollo es repetido en todos ellos hasta llegar a hacerlo predecible: presentación del malo, aparición de James Spader ayudando al FBI, te pillo, no te pillo, te pillo y  final entermezclando la parte humana de los personajes. Pero sobre todo porque una  cadena como la NBC dá prioridad a otros eventos (en este caso los juegos de invierno de Sochi) posponiendo durante semanas la emisión de sus series (igual que ocurrió con parenthood). El resultado: 7 meses aguantando las mismas paridas de la agente Keen.

La elección de los actores además me parece un desastre absoluto (salvando a James Spader, claro). Megan Boone, nuestra protagonista, fracasa en resultar creíble en el papel de dura agente del FBI. Detrás de su cara angelical y su pésima forma de correr no imagino que nadie se crea su papel. Ni siquiera las pocas heridas que se le infringen parecen reales y por supuesto no dañan su maquillaje. No convence ni cuando llora ni cuando sufre ni cuándo ríe. En todo caso el papel de su marido-espia parece infinitamente más convincente y parece mejor el desarrollo del personaje en la trama, sobre todo el último tercio de la serie, cuando queda claro que todo su objetivo es vigilar a la prota. No puedes por menos que empatizar con él y esperar que aparezca para darle un poco de interés a esta relación



Peor si cabe es Diego Klattenhoff, aquel amante de Morena Baccarin en Homeland, es un Kent (el muñeco) convertido en actor americano robotizado. Decir que interpreta un papel es un insulto al gremio de actores. Tal vez sea el prototipo de hijo-novio-yerno US, pero su deambular por la serie, igual que ocurría en Homeland, no aporta nada a la serie ni le hace ganar un solo punto. Completamente infumable

¿¿Qué salva a Blacklist? Probablemente los villanos semanales que le dan un poco de sal y pimienta a los capítulos, sobre todo en la presentación de los mismos. Otra baza a su favor es precisamente lo que para mi es uno de sus puntos débiles: es fácil, ligera y llevadera.

Esto y por supuesto James Spader, que está muy bién. El salto interpretativo es tan enorme que no hace mas que dañar a sus lastimosos compañeros. Imagino que en algún momento del principio de la serie, los productores o creadores debieron pensar: “¿porqué no nos dejamos de ostias y le convertimos en el protagonista?”. Su relevancia desde el primer capítulo se va engrandeciendo en la misma medida que se va reduciendo el crédito del resto de actores. Pero incluso una temporada tan larga deja dudas sobre el valor de Spader, no tanto por su talento como por la escasa capacidad para gestionarlo.


De todas formas su papel gana enteros cuando se quita la mascara de filántropo al servicio del FBI y a partir de los capítulos de Anslo Garrick (el 11 creo) empieza su venganza y queda patente que lo único que quiere es quitarse rivales en el mundillo del crimen con mayúsculas. Pero incluso esto deja un regustillo a final fácil: está demasiado bien informado de todo, anda demasiado libre y todo parece demasiado simple y meloso


En fin, que The Blacklist es del tipo de serie que mas odio: trata de ser lo que no es, y por  supuesto se queda a mitad de nada. Trata de ser una serie de acción pero sus personajes son irreales, lights y edulcorados, trata de meter con calzador tramas paralelas que difícilmente son plauxibles e interesantes y enmascara todo con un popurrí de baladas country y planos cortos  a lo MTV que no ayudan a empatizar ni con la historia ni con los personajes.



Friday, 1 November 2013

Detroit, Jon Voight y las chorradas de Spielberg


Hasta que me crezcan un par de huevos nuevos para acabar el post que estoy preparando sobre Breaking Bad (la responsabilidad de puede) voy a hablar de alguna serie que ha pasado por mi vida en los últimos tiempos, porque aunque a todas las llamamos igual, irremediablemente es imposible que sean lo mismo.

Como había prometido en anteriores post y aprovechando mi pequeño tiempo de descanso forzoso, me he devorado los 10 capítulos de “Low Winter Sun” en tres días. Tal vez es que a mi me gusta la sordidez mas extrema o tal vez solo me hacen tilín las series que me aportan algo mas que un entretenimiento rápido y fácil, pero me ha parecido un pedazo de serie.


 Basada en una miniserie británica del mismo nombre e interpretada también por Mark Strong, desarrolla la historia del asesinato de un detective corrupto y pendenciero a manos de sus propios compañeros del departamento de homicidios de Detroit. Alguno pensará que soy un cabronazo que acabo de destripar la serie. Pero tranquilos que es la primera escena del piloto y hasta el anuncio de la AMC. Porque en “Low winter sun” ni el asesino, ni las razones para el asesinato son importantes. Únicamente el esfuerzo desesperado para, una vez más, cometer el crimen perfecto. Todo envuelto en un paquete de bajos fondos, manipulación, corrupción, prostitución, mucha nicotina y alcohol, y casas abandonadas. Y oscuridad. Espesa oscuridad




Ambientada en la Detroit actual (y casi como un personaje mas), la serie tiene la atmósfera decadente y sucia de la ciudad, hundida, en bancarrota, abandonada a los perros, a la delincuencia y a la marginalidad. Existe una sensación de ruina perpetua que corre paralela al caso y a la vida de los protagonistas, como un espejo en el que mirarse, una ruina de la que hay salvarse corriendo mas que la desgracia, traicionando a todos los que te rodean, incluido a ti mismo



Strong, al que recuerdo de Rocknrolla está sublime en el papel de hombre recto metido en una espiral de mentiras de la que no sabe si quiere salir, luchando entre la honestidad y la salvación. Está realmente fantástico con su chupa de cuero, su presencia exagerada y desbordante  y esos ojos amenazantes.

Le acompaña Lennie James que ya hizo el papel de poli corrupto en “Line of Duty”, una buena miniserie de la que creo que ya hablé en su día y que incomprensiblemente tendrá 2º parte a primeros de 2014. Tal vez es porque hace un papel muy similar a la miniserie, pero no me lo acabo de creer. Me parece que sobreactúa y que sus muecas son exageradas. A pesar de eso da bien la replica en el papel de desesperado manipulador.

Otra Serie entretenida que acabé hace varias semanas es Ray Donovan. La serie tiene su atractivo: tiene ritmo en sus primeros capítulos y  los actores son bastante decentes, aunque es cierto que el guion, los personajes menores y el interés se va diluyendo poco a poco hasta un final poco acertado. Pero es una serie bastante recomendable, sobre todo por la presencia inconmensurable de Jon Voight. Lo suyo es una barbaridad: llena la pantalla cada vez que aparece y eclipsa a todos los que le rodean, ya sea marcándose unos pasos de baile o metiéndose un tirito, apuntando a un ligue a la cabeza para que le haga un trabajito o tratando de salvar el culo













Algo similar ocurre con “Blacklist”, una de las series top en USA actualmente. La serie es muy poco creíble, absurda y esperpéntica a veces, pero James Spider está genial como secundario criminal “nosesabemuybienqué”  (calvo y gordo, quien lo diría en este chico de sexo, mentiras y cintas de video o crash). Hace un buen papel, que sin embargo puede quedar en nada, o peor, en una nueva The following si no son capaces de darle un giro a la trama en sus capítulos finales.




Y ya aprovechando mi baja, le he echado un par de cojones y he convencido a mi mujer para ver “under the dome”, o al menos unos capítulos. Lamentablemente es la perfecta demostración de que Steven Spielberg debería ser vetado definitivamente en la televisión y mantenerse alejado de este mundillo. Ya fue bastante ver las dos primeras temporadas de la bobada esperpéntica de “falling skies” o la parida de “Terranova”,  producidas o creadas también por él.

Porque, acabando como empecé, aunque a todas las llamamos igual, irremediablemente es imposible que sean lo mismo.

PD: Por cierto, mi mujer, que generalmente tiene mucho más criterio que yo, al 2º capitulo de “under the dome” me dijo. “Cielo, ¿Qué tal si dejamos esta tontería y mañana empezamos con Downton Abbey??”